Quedan tres días para las elecciones presidenciales y 200 mil nuevos inscritos aumentaron el padrón electoral. Sin embargo, quedaron algunas tareas pendientes, como el voto de los chilenos que residen en el extranjero, discusión que aún existe en el Congreso y que según los expertos su aprobación implica ciertas dificultades tanto jurídicas, como técnicas y también de intereses políticos.
Sergio Verdugo, abogado de la Universidad del Desarrollo, explica que el primer problema que existe para modificar la norma que regula el sistema electoral en Chile es que ésta requiere de un quórum de aprobación parlamentaria de cuatro séptimos de los diputados y senadores en ejercicio.
El abogado agrega que otra dificultad que existe apunta a la capacidad de las instituciones chilenas en el extranjero de garantizar imparcialidad. “Probablemente los locales de votación van a ser las embajadas y éstas son manejadas por el gobierno, lo que puede ser cuestionable” afirma Verdugo.
Ignacio Barrientos, es chileno y vivió diez años en España, entre 1982 y 1992, por lo que no pudo participar del plebiscito, ni de la elección presidencial de 1989, lo que considera lamentable, porque constituían momentos políticos decisivos para el país. "
Sin embargo, la cientista política María José Domínguez considera que no es injusto que a los chilenos en el extranjero no se les permita votar, ya que muchos de ellos son personas que residen hace mucho tiempo fuera y no están insertos en la realidad del país.
Domínguez expresa que lo mejor sería analizar cada caso, ya que quienes se han ido al extranjero a estudiar, por ejemplo, por un período corto de tiempo, aún mantienen cierta sintonía con los acontecimientos nacionales.
Por su parte, Verdugo señala que además existen intereses políticos en torno a la discusión, como también ocurrió con la inscripción automática y voto voluntario.
“El gobierno le quitó urgencia a ese proyecto, cuando se dio cuenta que la preferencia entre los jóvenes no era su candidato. Aquí pasa algo similar. Aquella coalición que no se vea favorecida con la modificación a la norma, pondrá todos los argumentos necesarios para entrampar su aprobación. Así funciona la política”, manifiesta Verdugo.











